Para mima.
Bueno mi chiki, ayer cumpliste 8 años, y es ya el 2do cumpleaños que me toca pasarlo lejos de ti, cantarte cumpleaños desde la pantalla de un teléfono a miles de kilómetros de distancia.
El día comenzó sensible. Debía estudiar y hacer varias cosas y sin embargo yo andaba con los sentimientos a flor de piel, lloré mucho en la mañana, casi al despertarme. Tu mamá me envió una foto tuya con el regalo que te enviamos Adriana y yo. Al rato una nota de voz escueta, yo te envié varias notas de voz y traté de llamarte sin éxito. Estaban en la calle. Fueron a la casa de los papás de Germán donde, supongo, te tenían una torta y allí no hay wifi. Al menos no hay para mí, para que pueda hablar contigo.
Nada, luego tu mamá que iban en camino a Los Olivos, que ella me avisaba, que estabas en el brinca brinca con tu hermanito Miguel, que estabas adentro y ella (tu mamá, afuera recogiendo el brinca brinca)… Y así se pasó todo el día entre excusa y excusa sin permitirme hablar contigo para cuando al fin logré hacerlo tú no querías hablarme porque estabas viendo dibujitos en la tablet. La tablet que te regalamos y que según me contaste, tu mamá ni siquiera se tomó la molestia de decirte que yo te la enviaba con mucho amor.
En fin, que lloré mucho porque no querías hablarme. La realidad es que me dio mucho coraje. Afortunadamente Adriana estaba allí a mi lado e intervino, te felicitó por tu cumpleaños y se puso a hablar contigo y a preguntarte cómo la habías pasado mientras yo me recomponía. Hasta que bueno, escuchándote contarle cosas y reírte y verte feliz, me fui calmando hasta que Adriana te contó que yo te había estado recordando todo el día y que siempre te recordaba y te enviaremos extrañaba mucho que tú me preguntaste, diría que sorprendida, si era cierto eso… Yo te dije sí mi amor, claro que sí. Acá te extraño terriblemente cada día, ni te cuento cuando veo a una niña de tu edad más o menos, te imagino aquí y ufff, se me mueve todo, te conté. Te reíste bonito, como siempre, y seguimos conversando sabroso mucho rato.
Luego Adriana tuvo idea que me encantó y a ti también, y fue que nos pusiéramos a bailar, que me enseñaras pasos de baile. Y claro, terminamos haciendo cualquier cosa menos coreografías. Nos reímos un montón. Fue grandioso.
Luego te llamamos de nuevo al rato, cuando estaban por picarte la torta, para cantarte el cumpleaños feliz. Se te veía feliz, resplandeciente. La niña más hermosa que vieron mis ojos. Siempre eres así.

Terminé tu cumpleaños celebrandote desde acá desde Tandil, con una botella de vino y hablando mucho con Adriana. Una conversa de la que surgió la convicción de que debía hacer esto, escribirte cartas, que en algún momento leyeras. Hablé mucho de mi papá, de Paul… En fin, que acá estoy, abriendo este blog para enviarte a ti y a tu hermano, especialmente, a sus yo del futuro, estas cartas. Cartas desde Saturno.